viernes, 12 de febrero de 2016

Topo Chico: ¿masacre orquestada?

El mundo se le vino encima al gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, el "Bronco", cuando la madrugada del jueves comenzó una riña colectiva entre bandas rivales al interior del penal de Topo Chico. Era el inicio del peor motín en la historia del país: 49 internos muertos y decenas de heridos, el saldo de la jornada de horror.

La masacre que puso en evidencia la ingobernabilidad que campea en todas las cárceles mexicanas, también colocó al "Bronco" en el centro de un vendaval mediático, que lleva casi 24 horas señalando al gobernador como el culpable de la tragedia. Si bien es cierto que como mandatario estatal Rodríguez Calderón reaccionó lenta y erráticamente, lo cierto es que los grandes emporios mediáticos parecen decididos a aprovechar la tragedia para desbarrancar al "Bronco" a como de lugar. Aderezando su cobertura informativa con comentarios editoriales que critican "la incompetencia" de las autoridades estatales, locutores, analistas y demás levantacejas de los medios no pierden oportunidad para deslizar el "si no pueden, renuncien", en clara alusión al gobernador.

Con fundamento o sin él, es decir concediendo que Rodríguez Calderón sea en efecto culpable por omisión de la tragedia -lo que sería discutible-, sorprende el celo con que la fauna mediática critica al "Bronco", máxime si lo comparamos con otra tragedia también acontecida en Nuevo León, el atentado al Casino Royale en 2011. Que se recuerde, ni Televisa ni Grupo Multimedios exigieron en sus espacios públicos la renuncia del entonces gobernador Rodrigo Medina, ni lo culparon del atentado, como hoy lo hacen con el "Bronco". ¿Por qué?

La respuesta parece obvia, aunque no por ello menos repugnante: por el dinero. Rodrigo Medina cubrió de billetes a las televisoras y los medios impresos no sólo de Nuevo León sino nacionales, derrochando los recursos de su estado en promoción de su gobierno hasta llegar al absurdo de gastar más de OCHO MIL MILLONES DE PESOS en ese rubro.

Jaime Rodríguez Calderón, en cambio, se enfrentó a las televisoras y a poderosos empresarios de la comunicación en Nuevo León cuando en su campaña declaró que su gobierno cortaría los recursos públicos destinados a propaganda oficial, lo que ocasionó que tanto Televisa Monterrey como Grupo Multimedios arremetieran contra el candidato con acusaciones que iban desde conflicto de interés hasta violencia intrafamiliar. En ninguno de los casos le dieron al "Bronco" derecho de réplica.

Ya en la gubernatura, las presiones para que el "Bronco" cediera y abriera la llave del presupuesto público a las televisoras se incrementaron. Sin embargo, el mandatario no dio marcha atrás: pese a sus promesas incumplidas y las constantes pifias y yerros de su administración, aún contaba con el "bono de credibilidad" entre los ciudadanos neoleoneses. Al menos hasta el jueves.

La tragedia de Topo Chico le viene como anillo al dedo a las televisoras que llevan meses luchando por colarse dentro del presupuesto estatal de Nuevo León; les fue tan conveniente y les está beneficiando tanto en su objetivo de desprestigiar y doblar al "Bronco", que uno no puede menos que preguntarse: ¿fueron realmente el motín y la subsecuente tragedia, producto de la fatalidad?; ¿existió una trama orquestada desde los poderes fácticos para empinar al gobernador rebelde? Si la clave para resolver cualquier crimen es seguir la pista del dinero, ¿no es evidente el interés de Televisa en que todo este asunto termine mal? ¿Cuáles son los nexos de la televisora, anteriormente involucrada en acusaciones de narcotráfico, con uno o los dos cárteles de las drogas responsables de esta masacre? 

A Televisa se le ha relacionado con el grupo delictivo de los Zetas (AQUÍ está la fuente), cuando se dijo que esta organización criminal estaba infiltrada en el gobierno de la Ciudad de México y en particular EN LA INVESTIGACIÓN DE LAS NARCO CAMIONETAS CON LOGOTIPOS DE ESA EMPRESA DETENIDAS EN NICARAGUA.

Narco-camionetas de Televisa custodiadas por la policía nicaragüense


¿Cómo de repente un grupo delictivo que tiene perfectamente controlado un penal y sometidas (o compradas) a las autoridades, decide realizar un motín que es evidente que sólo va a "calentar" el ambiente y a atraer todos los reflectores, así como a las fuerzas federales? ¿Por qué la defenestración del "Bronco" parece ser el único motivo y la única explicación de este absurdo? Y la pregunta más importante:

¿QUIÉN SALE GANANDO CON TODO ESTO?

Tal vez en las próximas semanas veamos cómo el "Bronco" dobla las manos y cede ante el embate del monopolio televisivo. Si como resultado de este linchamiento mediático Rodríguez Calderón acaba abriendo la llave del presupuesto para beneficiar a Televisa, sabremos a ciencia cierta que esta tragedia obedece a un guión, macabro si se quiere, pero con toda la marca de las telenovelas chafas que la empresa de San Ángel acostumbra transmitir.







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