Es bien sabido que en la prensa mexicana existen filias y fobias
hacia los diferentes actores políticos. Esto es perfectamente natural,
pues en el periodismo como en muchos otros campos existen intereses más
allá del puramente informativo. Entre los más "odiados" por cierto
sector de opinólogos se encuentra, ya lo sabemos, Andrés Manuel López
Obrador. La cauda de malquerientes del tabasqueño no es tan numerosa
como la de sus simpatizantes, pero ahí están.
Uno de los más virulentos columnistas que no puede explicar su universo si no es con López Obrador como referente de todo lo que él concibe como "malo", es Ricardo Alemán. El fantoche que publica en El Universal y otros medios no deja pasar una sola ocasión de calumniar, difamar, hacer mofa grotesca, de quien él concibe como una amenaza a los intereses no propios desde luego, sino los de sus patrones, a quienes cree servir fielmente actuando de esa manera baja y poco digna.
Uno de los más virulentos columnistas que no puede explicar su universo si no es con López Obrador como referente de todo lo que él concibe como "malo", es Ricardo Alemán. El fantoche que publica en El Universal y otros medios no deja pasar una sola ocasión de calumniar, difamar, hacer mofa grotesca, de quien él concibe como una amenaza a los intereses no propios desde luego, sino los de sus patrones, a quienes cree servir fielmente actuando de esa manera baja y poco digna.


















