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lunes, 19 de diciembre de 2016

AMLO hasta en la sopa

* Del cerco informativo al fenómeno mediático: la inusitada cobertura de los últimos días sobre el líder de Morena genera inquietud y suspicacias

Con Carlos Loret de Mola, en Televisa

Para ningún analista político ha pasado desapercibido el repentino protagonismo que los grandes medios de comunicación le han otorgado en las últimas semanas a Andrés Manuel López Obrador. El presidente de Morena y virtual candidato presidencial por tercera ocasión en 2018 acumula una exposición mediática que resulta sorprendente por partida doble: primero, porque ninguno de sus potenciales rivales en la contienda presidencial ha recibido el trato privilegiado que el mass media mexicano le ha dispensado a López Obrador a partir de noviembre; segundo, porque esos medios de comunicación que hoy le abren todos los espacios al Peje son los mismos que de 2006 a la fecha lo habían borrado de sus pantallas o sólo lo mencionaban para atacarlo.

Si bien los principales odiadores a sueldo de AMLO mantienen la coherencia y lanzan su veneno un día sí y otro también -ahí están las rabiosas columnas de Ricardo Alemán en Milenio o los mediocres textos de Pablo Hiriart en El Financiero-, la reiterada presencia del tabasqueño en múltiples espacios informativos y el sutil pero evidente cambio de línea editorial respecto de su persona apuntan a una conclusión innegable: son los propios dueños de los medios de comunicación, no sus empleados, quienes aparentemente han mudado de postura, por razones que no están claras pero que despiertan innumerables sospechas.

Con Ciro
El que podríamos llamar fenómeno AMLO en los medios comenzó en realidad desde septiembre, cuando Ciro Gómez Leyva lo entrevistó en Grupo Fórmula a propósito de la visita de Donald Trump. Gómez Leyva fue en 2012 uno de los principales arietes del stablishment para golpear la campaña de López Obrador, desinformando todas las noches con encuestas electorales que demostraron ser más falsas que su ética periodística. Pero el Ciro que escuchamos esa mañana fue otro: trató a Andrés Manuel con la cortesía debida, no aprovechó la entrevista para atacarlo, vamos: lo dejó hablar, que ya es decir.

Pero vendría la entrevista que marcó un hito en la relación del Peje con los medios y que fue punto de partida para el auténtico roadshow que hemos presenciado en las últimas semanas:  AMLO de regreso en Televisa; AMLO en el estudio con Carlos Loret, quien le dedicó ni más ni menos que ¡40 minutos! de su programa para entrevistarlo. De todo habló López Obrador, quien lució ese día absolutamente presidencial, frente a un Loret en su papel de periodista-showman pero que en general lo trató aceptablemente.

El colmo: Joserra y el "Burro" hablan de AMLO

Y a partir de ahí, la locura: AMLO en entrevista con Joaquín López Dóriga (http://bit.ly/2hYCc16); AMLO entrevistado por la plataforma digital Nación 321, de El Financiero (http://bit.ly/2hhF597); Adela Micha (recién corrida de Televisa) declarando su insólita y repentina admiración por AMLO (http://bit.ly/2hzeOpN); AMLO en el programa "La Silla Roja", también de El Financiero (http://bit.ly/2hYDZmA); y el colmo de los colmos: el cómico Jorge el Burro Van Rankin entrevistando al periodista deportivo José Ramón Fernández y preguntándole su opinión ¡sobre AMLO! (http://bit.ly/2i5PWTI).

¿Por qué de pronto todo mundo habla de López Obrador? ¿Por qué no hay noticiero o programa de análisis donde no quieran entrevistarlo? ¿De dónde el inesperado amor por AMLO que invade por igual a merolicos y levantacejas que antes lo abominaban? ¿Qué pretenden con su actitud?

Nadie que conozca a Televisa, a Grupo Fórmula, a Grupo Imagen, y en general a la mafia político empresarial que gobierna este país imponiendo sus intereses, puede creer en la buena fe y la dizque apertura informativa de las últimas semanas hacia López Obrador. Si lo que quieren es rating, o si le están tendiendo una emboscada posicionándolo para luego destruirlo con una campaña negra, está por verse; en ningún caso se puede pensar que su motivación sea debida a un genuino interés periodístico.

Algo está podrido en Dinamarca, diría Hamlet. Mal harían el propio Andrés Manuel López Obrador, y su círculo cercano, en confiarse y pensar que la imprevista luna de miel de que goza actualmente con los medios, es símbolo de democratización de los mismos y de periodismo objetivo. Si los medios tuvieran manera de destruirlo, lo harían hoy mismo sin pensarlo. Tal vez lo que están haciendo es parte de una estrategia perversa a mediano plazo. Más le valdría al Peje estar alerta.

Comentarios:
<renegadolegitimo@gmail.com>








viernes, 17 de julio de 2015

5 años después: Putas Milenarias

En octubre de 2009, cuando aún colaboraba en el portal SDP Noticias de Federico Arreola, publiqué este texto, el único que me censuraron sin previo aviso. "Es ofensivo", me dijeron. Se podían enojar con Arreola los periodistas cacas-grandes de este país. A nadie se le ocurrió que esos mismos periodistas tan delicaditos ofenden todos los días a los mexicanos escupiendo mentiras, difamando, ocultando información, vendiéndose al poder. Por eso los llamé putas, verdaderos textoservidores sin dignidad. Al final mi artículo fue "bajado"de la página de SDP. 

En su quinto aniversario, lo rescato para comprobar que sigue tan vigente como entonces.

TRIVIA: Pueden ustedes identificar a todos los periodistas a los que aludo en el texto?


Putas Milenarias

Aprovechando que los agarro juntitos: chinguen a su madre!


Hace unos días Federico Arreola publicó aquí en SDP una columna titulada: "El PRD actual es la puta de la política", en donde describe por qué, a su juicio, el partido del sol azteca regenteado hoy por los chuchos recuerda a una mesalina barata. Coincido en lo fundamental con el punto de vista de Arreola, aunque para ser sincero tal calificativo aplicado a ese remedo de políticos que son los grillos de Nueva Izquierda, le viene también como anillo al dedo a cierto sector del mal llamado periodismo mexicano, que al igual que las putas baratas, viven de la cohabitación de alquiler, en este caso prostituyendo su pluma y sus despojos de ética.

Los periodistas y columnistas-basura de dos diarios mexicanos y uno que otro programa de televisión se dedicaron esta semana a propalar una mentira. Ambas casas de citas en versión impresa dieron gran cobertura a unos zapatos tenis. Dándose golpes de pecho y rasgándose las vestiduras al estilo María Magdalena, la bíblica puta símbolo de la pecadora arrepentida, se quejaban de los tenis "de once mil pesos", de la supuesta "corrupción" que ello probaba (no se tomaron la molestia de explicar por qué acusaban de corrupción a alguien que no es funcionario público; después de todo, ¿desde cuándo las putas dan explicaciones a sus clientes?), y de la "incongruencia" que los tenis supuestamente carísimos representaban frente a la austeridad enarbolada por el principal político de este país. Hipócritas putas pinochetistas, que mienten sobre el costo de los tenis (no once mil, sino poco más de mil pesos) y nada dicen de los privilegios y lujos, esos sí de escándalo, de los políticos tradicionales del PRI y el PAN, en especial los lujos faraónicos en los que vive, producto de toda una vida política de putería, la Puta Mayor, la Feladora Zoofílica (Chupa cabras), hoy convertida en Madrota de copetonas aspirantes a putillas y de morenazas y costeñas putas que suspiran con ser la encueratriz estelar.

Como las estoicas putas que de mala gana soportan sin decir una palabra el hedor y el aliento agrio del cliente en turno a cambio de unos cuantos pesos, estas putas coñosurianas callan acerca de la afición de ciertos secretarios de Estado por los buenos vinos importados y la alta relojería, pasatiempos éstos en los que gastan sin duda mucho más de los imaginarios once mil pesos de los tenis mencionados. Mienten de manera descarada las putas chilenas, todas ellas muy sagaces y sin duda ambiciosas (¿qué puta no lo es?).

Así como las putas han hecho del cariño fingido una mercancía desde tiempos inmemoriales, hay putas del periodismo cuya divisa es el cinismo y la mentira, los cuales intercambian por favores diversos, en una tradición Milenaria. Putas que se pierden en la inmundicia del vicio y los excesos, que si corren con suerte contarán con la protección de algún cliente poderoso, quizá un presidente o ex presidente que correrá presuroso a rescatarlas del pantano de mierda y cocaína en que transcurren sus días de putería en cualquier hotelucho de Tijuana. Putas que viven constantemente amenazadas por el padrote, que las chantejea con revelar los inconfesables tratos de la puta con algún capo, quizá argentino, tratos de cuya existencia dan cuenta algunos videos y la agenda personal del capo, en donde aparecen los datos personales de la puta, para lo que se ofrezca. Mujerzuelas que, luego de toda una vida de putear, coronan su trayectoria labrada con el sudor de su putería, estrenando departamentos de cinco millones de dólares en zonas exclusivas de la ciudad, como para convencerse a sí mismas con tanto lujo de que son respetables señoras de sociedad y no unas miserables putas. Amplio es el espectro de putas que anidan en un congal determinado, siempre al cobijo de la Jefa, la Directora, la Madrota en turno, así sea ésta una putita vieja, floja de carnes, de diminuta estatura y contrahecha (a veces también es pelona y gusta de ser llamada Señora Directora, aunque no pase de ser una bufonesca y patética puta).

Están también las putas viejas y ajadas, que a falta de clientes se reúnen alrededor de una mesa a discutir entre ellas y a destrozar reputaciones ajenas con sus chismes y mentiras. Putas yermas, estériles, muertas por dentro, la carne seca, la bolsa llena. Putas alharaquientas que adjetivan sin cesar, usando mil y un sinónimos para adornar sus chismes de putas. Putillas baratas de aspecto cómico que vociferan gracejadas cual payaso de barrio. Putas de las otras, porque también hay oferta de carne alquilada para el sector femenino que gusta de su propio sexo. Putas y más putas, que al fin es lo que abunda en estos tiempos de putería. 


Putas que enloquecieron, que perdieron la Razón. Putas Milenarias. Putas que van por su Tercer Legrado. De todo tipo de putas hay también en el periodismo mexicano. 

jueves, 10 de febrero de 2011

El miércoles negro de Ciro Gómez Leyva

Son contadas las ocasiones en que veo televisión. No obstante, anoche no quise perderme Tercer Grado, el programa de “debate” de Televisa que reúne a la crema y nata de sus conductores de noticieros, más uno que otro colado como Carlos Marín, porque habían anunciado que tocarían el tema del momento: el despido de Carmen Aristegui de MVS.

Tercer Grado es un programa que parece inspirado en la televisión soviética, o en la Mesa Redonda Informativa de la televisión cubana. Los panelistas muestran una uniformidad de criterio vergonzosa, sólo alterada por ver quién le tira más flores al régimen (del cual, por supuesto, Televisa forma parte), o más mierda a los opositores al mismo, señaladamente Andrés Manuel López Obrador, a quien invariablemente mencionan en cada emisión del programa.

Anoche todos los panelistas criticaron en mayor o menor medida a la propia Carmen Aristegui, pero hubo uno de ellos, desbordado, fuera de sí, que arremetió contra la periodista en una embestida patética por inútil, y que terminó siendo una pataleta infantil a nivel nacional.

Ciro Gómez Leyva, en 15 minutos, despotricó contra “Carmen y su séquito”, puso en duda la calidad del periodismo que realiza, reclamó su falta de solidaridad con el asunto del Canal 40, la acusó de creerse “la única periodista perseguida en este país”, y la tildó de “periodista de octava”. Nada más le faltó escupir su foto. El Ciro que vimos anoche era un hombre desencajado, la mirada turbia, el rostro congestionado. Era evidente que una vena le saltaba en la sien, sus fosas nasales dilatadas daban cuenta de su respiración agitada y parecía que en cualquier momento se echaría a llorar.

Ver a Ciro Gómez Leyva perder la compostura, desfondarse a nivel nacional injuriando a una colega y mostrándonos lo peor de sí mismo, me recordó aquella tarde del año 2000, cuando los 3 candidatos punteros a la presidencia de la república se reunieron en casa de Cuauhtémoc Cárdenas, abanderado del PRD, para afinar los detalles del segundo debate televisado de la campaña. Esa tarde vimos a un Vicente Fox autoritario, inflexible, empecinado en el hoy, hoy, hoy, con la mirada extraviada y un rictus de impotencia que lo desnudaron como una persona con serios problemas de carácter. Sólo los buenos publicistas y asesores de la campaña foxista lograron darle la vuelta al Waterloo del candidato para convertirlo en un lema popular que “prendió” entre los votantes hasta llevarlo a la victoria.

Con todo y su tarde negra, Vicente Fox llegó a la presidencia de la república. Ciro Gómez Leyva, en cambio, ya no puede ir a ningún lado. Su sueño de convertirse en un periodista respetado, admirado por propios y extraños, se esfumó cuando el Canal 40 se fue a la mierda. El proyecto profesional de su vida naufragó y con él se hundieron los sueños de posteridad de Ciro; terminó prostituyéndose con Televisa y Milenio, que a cambio de sus convicciones le dieron seguridad económica y popularidad, en un cambalache vergonzoso. Lo que vimos ayer es el conflicto interno de Ciro expuesto a la luz, sus demonios personales que lo atormentan, lo persiguen, no lo dejan tranquilo. Gómez Leyva contra la caricatura de sí mismo, en que se convirtió cuando se vendió al poder.

Miércoles negro de Ciro Gómez Leyva, noche de pesadilla para el otrora respetado periodista. Y divertida comedia, película palomera, para quienes fuimos testigos de su derrumbe profesional y emocional en la pantalla chica. Y no me vengan con el cuento de la solidaridad (ja!)

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Los Zetas del periodismo mexicano

(Publicado originalmente el 19 de junio de 2009 en el Sendero del Peje)

Como en los meses más álgidos de 2006. Con igual virulencia, con la misma indignidad. El ataque concertado de la derecha hacia el movimiento democrático liderado por Andrés Manuel López Obrador, e implementado por merolicos, levantacejas, "periodistas", similares y conexos de los medios de comunicación, se ha lanzado con todo para destruir, ingenuos ellos, al único líder opositor hoy por hoy en este país. El cártel de Los Pinos dio la orden, y su brazo armado mediático, los Zetas del periodismo, procedieron a la operación.

No hay más que ver las columnas y artículos de opinión de la prensa mexicana, a propósito del Iztapalapazo del Trife, para darnos cuenta que en ese ámbito, el de los medios tradicionales, seguimos siendo un país bananero, de cuarta categoría, lo mismo con gatilleros a sueldo parapetados detrás de una cámara de televisión, que con sicarios despiadados que desde su computadora acribillan a punta de calumnias a sus víctimas. Fuego cruzado donde el ciudadano queda a merced de estos criminales, que sin pudor alguno proceden al levantón informativo, y ejecutan a la democracia "que no ha aprendido a respetar"... los privilegios de los que mandan.

Abre fuego Joaquín López Dóriga en Milenio: "¡qué hubiera pasado si en lugar de ser presidente legítimo, Andrés Manuel hubiera sido el Constitucional! La verdad es que no sé en qué momento lo perdimos". Maestro de la insidia, Dóriga rafaguea a López Obrador tildándolo de loco. Mala puntería, pues que yo sepa, AMLO no padece de sus facultades mentales, ni se ha quedado tirado jamás en un cuartucho de hotel, convulsionándose por algún extraño síndrome de abstinencia y esperando que algún presidente priísta vaya a rescatarlo ofreciéndole un puesto administrativo en la televisión estatal...ni tiene problemas de lenguaje.

Acto seguido aparece Carlos Marín, pues es sabido que los sicarios siempre actúan en comando, aunque en este caso se trate de un bufón patético que en vez de cuerno de chivo carga una pistolita de agua: "Tan intolerante a la crítica como impermeable a la autocrítica, delata que quiere gobernar un México de pesadilla, con 'periodistas' incondicionales y devotos. ¿No es ridículo?". Lo ridículo es que Marín pretenda achacarle a López Obrador un talante fascista que no tiene, cuando vivimos ya en un México de pesadilla gracias a los delirios fascistas de un hombrecito petulante y dipsómano que pretende "gobernar" ayudado por periodistas incondicionales y devotos, si bien medio pendejos y cínicos de tiempo completo.

Instalada en un falso retén, donde a sangre fría gusta de decapitar a sus víctimas, Denisse Maerker apunta: "¿El Andrés Manuel que vimos el martes en Iztapalapa es el mismo que logró que 15 millones de mexicanos lo eligieran en el 2006? ¿Ese hombre de semblante duro, actitud desafiante y estrategia arrogante es el que conquistó a millones durante años de campaña? No podía dejar de hacerme esas preguntas mientras veía y reveía las imágenes del mitin de Iztapalapa. ¿Nos engañó o es otro? ¿La derrota lo cambió o sólo exacerbó su peor parte?"

Sin duda López Obrador es otro. Todos lo somos, luego del granadazo que los panistas asestaron a la democracia mexicana en 2006. La banda más peligrosa en el mundo del crimen organizado logró con el fraude electoral que millones de mexicanos despertaran del marasmo y el conformismo azul. ¿Eso no lo ve Denisse? Tal vez quisiera que no fuera así, que todo siguiera igual. Un pacto de convivencia pacífica, como hacen los grandes capos entre ellos para no "calentar la plaza". Ah, qué Denisse y sus malos Hábitos...

Experto en contrainsurgencia informativa, formado en los escuadrones paramilitares del periodismo de derecha, Pablo Hiriart advierte: "¿Se lo imaginan de Presidente? Para allá vamos, si no hay resultados pronto". ¿Resultados? ¿De qué tipo? ¿Levantón en puerta? ¡Ah, qué tiempos, señor Pinochet!

Por el estilo, el resto de los sicarios informativos. Loret de Mola, ese monigote sonriente que a quemarropa acribilla a sus entrevistados; Pedro Ferriz, aquel que sueña con ser el zar informativo del régimen, con ínfulas de goebbelito de petatiux aunque no pase de gritoncito de Teletón; Ruin Healy, temido pozolero que disuelve a sus enemigos con la sosa cáustica de su lengua; Beteta, el del Göring look y las histerias feminoides del "¡hay que pararlo como sea!"; Adela, que si de ética profesional tuviera la micha que tiene de frivolidad otro gallo le cantara; Brozo, que desluce y se opaca entre tanto payaso que tiene por colega... pura bazofia, pura lacra, puro recluta de "excelencia" para los mañosos del poder. La Gente de Los Pinos duerme tranquila. Sus muchachos, sus sicarios informativos, le hacen el trabajo sucio.

Para que aprendamos a respetar.

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